Admiración y afecto de la Virgen Madre

Al contemplar al Niño Jesús, Nuestra Señora tenía por Él un afecto lleno de admiración; primeramente, considerándolo como Dios y secundariamente en su fragilidad humana.
¿Embajadores de Cristo o del mundo?

Quien al predicar no procura atraer a sus oyentes al conocimiento más completo de Dios se le puede considerar un declamador inútil, pero no un predicador evangélico. Podrá conseguir el aplauso de los estultos, pero no escapará al severísimo juicio de Cristo.
La reforma de la Encarnación y la cocina de Santa Teresa

La gloriosa cuna de la vocación de Teresa de Ávila permaneció, durante cuatrocientos años, ajena a la reforma de esta santa. La hábil acción de una de sus hijas conquistó la esperada restauración, coronada por un emocionante hallazgo.
Santa Otilia de Alsacia – Ciega para sí, águila para Dios

En la época de Santa Otilia, los esplendores de la civilización cristiana estaban tan sólo empezando a insinuarse, pero en el alma de esta abadesa de temple carolingio ya habitaban por entero. Ciega de nacimiento, se convirtió en un águila: su alma volaba siempre hacia Dios.
El Santo Rosario – Arma eficaz contra los enemigos de Dios

De entre los medios a nuestro alcance para hacer frente a la crisis del mundo contemporáneo, el Rosario se destaca por su fuerza para impetrar la intervención de Dios en los acontecimientos.
«Ven y sígueme»: el ideal de todo cristiano

Por el Bautismo, Cristo nos traza una única meta: seguirlo radicalmente. Nos toca a todos, sin excepción, responder a su invitación con santidad y perfección, discerniendo cada cual el modo deseado por Dios para hacerlo.
Embajadores de Dios, modelos para los hombres

Nosotros, los seres humanos, deberíamos convertirnos continuamente en ángeles los unos para los otros; ángeles que nos apartan de los caminos equivocados y nos orientan siempre de nuevo hacia Dios.
La interrelación entre los tres arcángeles

San Miguel, San Gabriel y San Rafael poseen títulos de primacía propios, los cuales se completan mutuamente y favorecen su acción junto a los hombres.
San Francisco de Asís – La alegría de la sencillez y de la entrega total

Ejemplo vivo del genuino desprendimiento y de la más pura falta de pretensiones, San Francisco brilló por la pobreza de espíritu: tuvo el corazón libre de todo y cualquier apego, convencido de que la representación de este mundo se termina.
San Miguel Arcángel – El protector de la Santa Iglesia

Siempre de un celo extremo en defensa del honor divino, San Miguel nunca deja, asimismo, de proteger al Cuerpo Místico de Cristo, sobre todo en los momentos de mayor peligro.