La «metodología» de la oración – ¿Cómo pedir y ser atendido?

¿Existe un método infalible para rezar bien? La respuesta nos la da el divino Maestro, con sus palabras y ejemplos.
Cuaresma: La lucha contra las tentaciones

La Cuaresma enseña al alma a luchar contra la tentación mediante la obediencia a la ley de Dios y el desapego de los placeres materiales, guiando una vida orientada a la salvación eterna.
¿En qué lengua habla el Espíritu Santo?

Al inspirar a los varones que compusieron los Libros Sagrados, al divino Paráclito le plugo valerse de los idiomas propios de cada uno. Pero, en las centenas de páginas de los originales de la Biblia, sólo tres lenguas acabarían figurando.
Llamados a ser corredentores: Nuestra participación en la Misión de Redención de Nuestro Señor

¿Necesita el Hombre-Dios colaboradores que completen su pasión? ¿Realmente podemos consolarlo en sus dolores, incluso viviendo siglos después de su ascensión al Cielo?
La educación de los hijos – El gran desafío para los padres

Desde los albores hasta el ocaso de su existencia, el hombre será un reflejo de lo que aprendió en su familia. ¿Cuál es el secreto de esta primera y primordial formación?
Sacramento del matrimonio – Misterio de amor y unión

El vínculo conyugal constituye un altísimo designio de Dios en la creación, el principio y el honor de la fecundidad, una fuente de gracias para el mundo.
El sacerdocio, antes y después de Cristo

Parecería imposible que hubiera mayor sublimidad que la del sacerdote de la antigua ley: ser el puente entre lo finito y el Infinito, entre el tiempo y el Eterno, entre lo miserable y la Misericordia. Pero las manifestaciones de la dadivosidad divina siempre se superan…
San Juan María Vianney, modelo de los sacerdotes

Si el fervor del rebaño depende del pastor, ¿cuál era, entonces, el secreto del más exitoso de los párrocos? He aquí lo que él mismo responde: «Mi secreto es simple: dar todo y no conservar nada».
Todo o nada…

Ante la fascinante belleza del Hijo de Dios y del don extraordinario de ser llamado al Reino de los Cielos, nos corresponde a nosotros una renuncia completa a lo que nos aleja de ellos: entregarlo todo, so pena de no haber dado nada.
El «Río Chino»

A partir del “río chino”, de curso tortuoso, el editorial explica que el camino espiritual raramente es recto. Dios permite desvíos y pruebas para purificar la fe. La santidad consiste ante todo en abandonarse a la Divina Providencia, como la Virgen, seguros de que Cristo conduce la barca.