El «Río Chino»

A partir del “río chino”, de curso tortuoso, el editorial explica que el camino espiritual raramente es recto. Dios permite desvíos y pruebas para purificar la fe. La santidad consiste ante todo en abandonarse a la Divina Providencia, como la Virgen, seguros de que Cristo conduce la barca.
¡El Cielo es de los que confían!

Cuando las tentaciones parecen que no tienen fin, las tribulaciones de la vida amenazan destruirnos y nuestras oraciones aparentemente no son oídas por Dios, es la hora de la confianza en la Providencia. Singlando el embravecido mar de Galilea cuajado de olas encrespadas, los discípulos de Jesús luchaban por llegar a Cafarnaún en medio de […]