Más bella, más vigorosa, más pura

O Papa São Pio X fotografado em 1903 por Francesco De Federicis Foto: Reprodução

Cuando la Iglesia aparece sacudida por una salvaje tempestad, entonces es cuando emerge más bella, más vigorosa, más pura, refulgiendo en el esplendor de las mayores virtudes.

Nuestra Señora Reina

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En medio al júbilo de toda la corte celeste, el Padre Eterno la coronó, comunicándole la omnipotencia de la súplica, el Hijo, la sabiduría; y el Espíritu Santo el amor.

Amor a la autoridad y al sacerdocio

Dona Lucilia e Plinio em Águas da Prata (SP) Foto: Reprodução

El arte de educar a un niño consiste en inculcarle el amor a la autoridad. Por su ejemplo y palabras, Dña. Lucilia les enseñó a sus hijos a venerar lo que era superior a ellos, especialmente las almas consagradas a Dios.

Revolución y contrarrevolución en el arte sacro

Editorial

Al principio Dios creó el cielo y la tierra y discernió que el conjunto era «muy bueno» (Gén 1, 31) o bello, según una posible traducción del texto griego. De hecho, modeló el universo con dedos de artista (cf. Sal 8, 4) y lo coronó de «gloria y dignidad» (Sal 8, 6). La obra prima […]

Casa de Dios y Puerta del Cielo

A entrada da Jerusalém Celeste, por Fra Angélico Museu de São Marcos, Florença (Itália) Foto: Gustavo Kralj

¿Quién, de entre los hijos de Adán, está exento de defectos? Taras físicas, lagunas morales, deficiencias de carácter… A alguna debilidad, ¡todos están sujetos! Todos, excepto María.

Aprendamos de las enseñanzas de Santo Tomás

Foto: François Boulay

El esfuerzo de la mente humana —recuerda el Aquinate con su vida misma— siempre está iluminado por la oración, por la luz que viene de lo Alto. Sólo quien vive con Dios y con los misterios puede comprender también lo que esos misterios dicen.

El sacerdote perfecto

Celebração Eucarística na Basílica de Nossa Senhora do Rosário, Caieiras (SP) Foto: Leandro Souza

Desde la expulsión del paraíso hasta la venida del Redentor, la humanidad vislumbra en figuras imperfectas al Pontífice absoluto, de cuyo poder mediador participarían todos los sacerdotes de la Nueva Ley.

Todo o nada…

Foto: Reprodução

Ante la fascinante belleza del Hijo de Dios y del don extraordinario de ser llamado al Reino de los Cielos, nos corresponde a nosotros una renuncia completa a lo que nos aleja de ellos: entregarlo todo, so pena de no haber dado nada.