El pasado miércoles 21 de enero, el corazón de los católicos volvió a llenarse de alegría con la presencia del Sumo Pontífice en la Audiencia General, celebrada en la Sala Pablo VI. Tras la cálida bienvenida de cientos de fieles reunidos en el lugar, los Heraldos del Evangelio estuvieron presentes en ese momento de profunda alegría, en el que el Sucesor de Pedro ofreció una catequesis edificante y de gran profundidad espiritual.

El Santo Padre dedicó su reflexión al tema de la Revelación, profundizando en el sentido de la acción de Dios en la historia de la humanidad y recordó que Dios no se revela a través de ideas abstractas, sino a través de un verdadero diálogo de alianza, en el que se dirige a los hombres como amigos. El Papa destacó además un pasaje del Evangelio de San Lucas (Lc 10, 21-22), para mostrar que es en esta dinámica de relación viva donde el cristiano aprende a conocer a Dios como Padre, recordando las palabras del mismo Cristo: «Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo».

Todos los Heraldos del Evangelio que estaban presentes, los sacerdotes de Virgo Flos Carmeli y las hermanas de Regina Virginum, saludaron brevemente al papa León XIV cuando pasaba por allí.