No podemos ocultarlo más: ¡Él es Dios!

Casi cuatro siglos habían pasado y los cristianos no osaban llamarlo Dios. Hasta que, entre luchas y persecuciones, los Padres Capadocios dieron testimonio de la divinidad del Paráclito.
Carlomagno, Espada y escudo de la cristiandad

De una suma de factores providenciales se constituyó un vasto imperio, cuyo sabio monarca fue quizá el más grande que la historia haya conocido.