«¡La felicito por el hijo que tiene!»

«Dios honra a los padres en los hijos», reza la Sagrada Escritura (cf. Eclo 3, 3). Convaleciente de una operación en París, un episodio cotidiano le dio a Dña. Lucilia la oportunidad de comprobar cuán verdadero es ese proverbio.
Auxilio eficaz en las pequeñas y grandes ocasiones

A una madre se le pide de todo: desde ayuda para resolver problemas intrincados hasta apoyo ante los contratiempos del día a día. Y la inquebrantable bondad con la que nos atiende se convierte en prenda de confianza.
Hace ciento cincuenta años, nacía Dña. Lucilia

Tenemos pocos detalles acerca del nacimiento de Dña. Lucilia y su infancia. Sin embargo, éstos constituyen un valioso testimonio de los primeros rayos que iluminaron esa existencia, toda hecha de sacrificio y fidelidad.
¡Nos venciste, Dña. Lucilia!

Desde hace años, experimentando en nosotros mismos y constatando en los demás la acción de Dña. Lucilia, tenemos la impresión de que ella ayuda a abrir ciertos caminos para la acción de María Santísima.
Rápida solución para un problema complejo

Un grave accidente de tráfico dejó a dos pacientes esperando durante horas un trasplante de médula ósea. Contra todo pronóstico, la intervención de Dña. Lucilia obtuvo de Dios lo que parecía imposible.
Amor filial en función de la Santa Iglesia

El principal título por el que el Dr. Plinio amaba y respetaba a su madre, Dña. Lucilia, iba mucho más allá de los lazos naturales que los unían: derivaba, sobre todo, de su condición de fervorosa católica apostólica romana.
Madre y protectora siempre solícita

El amparo durante una grave enfermedad, la ayuda a dos pescadores en apuros y la solución a intrincados problemas familiares demuestran cómo Dña. Lucilia siempre atiende a quienes recurren a ella, tanto en las grandes dificultades como en las pequeñas.
Semilla de un futuro glorioso

Guía, amparo y sustento de la inocencia de su hijo, Dña. Lucilia fue la semilla dorada y magnífica de la que nació la vocación del Dr. Plinio.
Inolvidables tardes con Dña. Lucilia

Una lesión física sufrida por el Dr. Plinio, en 1967, dio ocasión a que Dña. Lucilia fuera conocida más de cerca por Mons. João, en una admirable convivencia que perfumó los últimos días de su vida.
Bajo la protección de una madre

En los cimientos de la perseverancia y de la misión desempeñada por el Dr. Plinio a lo largo de su existencia estuvieron el sacrificio y la oración de su madre, Dña. Lucilia.