¡Bendito el día que la vio nacer!

El nacimiento del sol es una pálida imagen de la resplandeciente aurora que fue la aparición de María Santísima en esta tierra. ¡Bendito el momento en que vino al mundo la criatura virginal destinada a ser la Madre del Salvador!
«Ecclesia semper sanctificanda»

La Iglesia despuntó del ímpetu evangelizador de su fundador, Jesucristo, que le confirió a los Apóstoles el poder de expulsar demonios, curar enfermedades y, sobre todo, proclamar el Reino de Dios (cf. Lc 9, 1-2). El último discurso del Redentor a sus discípulos, a manera de corolario de su misión, fue la contundente convocatoria al apostolado universal: […]
Más bella, más vigorosa, más pura

Cuando la Iglesia aparece sacudida por una salvaje tempestad, entonces es cuando emerge más bella, más vigorosa, más pura, refulgiendo en el esplendor de las mayores virtudes.
Nuestra Señora Reina

En medio al júbilo de toda la corte celeste, el Padre Eterno la coronó, comunicándole la omnipotencia de la súplica, el Hijo, la sabiduría; y el Espíritu Santo el amor.
San Pío X – Gran Papa en la Historia, gran santo en la Iglesia

El cardenal Sarto se dirigió hacia el cónclave convencido de que un gran pontífice sucedería a León XIII y se impondría, sobre todo, por su santidad. La idea de que fuera él mismo estaba muy lejos de sus pensamientos…
Amor a la autoridad y al sacerdocio

El arte de educar a un niño consiste en inculcarle el amor a la autoridad. Por su ejemplo y palabras, Dña. Lucilia les enseñó a sus hijos a venerar lo que era superior a ellos, especialmente las almas consagradas a Dios.
Revolución y contrarrevolución en el arte sacro

Al principio Dios creó el cielo y la tierra y discernió que el conjunto era «muy bueno» (Gén 1, 31) o bello, según una posible traducción del texto griego. De hecho, modeló el universo con dedos de artista (cf. Sal 8, 4) y lo coronó de «gloria y dignidad» (Sal 8, 6). La obra prima […]
Casa de Dios y Puerta del Cielo

¿Quién, de entre los hijos de Adán, está exento de defectos? Taras físicas, lagunas morales, deficiencias de carácter… A alguna debilidad, ¡todos están sujetos! Todos, excepto María.
Aprendamos de las enseñanzas de Santo Tomás

El esfuerzo de la mente humana —recuerda el Aquinate con su vida misma— siempre está iluminado por la oración, por la luz que viene de lo Alto. Sólo quien vive con Dios y con los misterios puede comprender también lo que esos misterios dicen.
El sacerdote perfecto

Desde la expulsión del paraíso hasta la venida del Redentor, la humanidad vislumbra en figuras imperfectas al Pontífice absoluto, de cuyo poder mediador participarían todos los sacerdotes de la Nueva Ley.