Vino para salvar a los pecadores…

Al presentar la genealogía de Jesucristo, San Mateo destaca que el Verbo asumió la carne de la humanidad pecadora para sanar todas sus carencias.
Rey de la eternidad

Antes de ser flagelado, coronado de espinas y crucificado, Jesucristo declara ante Pilato su soberanía sobre toda la creación: «Soy Rey».
El futuro pasa por las cuentas del rosario

El rosario es una práctica piadosa de inmensa eficacia para la santificación personal y colectiva. Rezándolo con devoción se obtienen gracias especialmente fructíferas, que culminarán en la victoria del bien.
Sin cruz no hay gloria

El único camino que nos lleva al Cielo es el que recorrió el Redentor. Fuera de él, cualquier propuesta que se nos presente será falaz y culminará en el fracaso eterno. ¡No nos engañemos!
La divina atracción

Los hombres carnales tienen la mente presa en consideraciones terrenales, de techo bajo. Los hombres espirituales, sin embargo, se dejan atraer por el Padre y por la fascinación de la sagrada Eucaristía; por eso vuelan en horizontes grandiosos, como águilas de la fe.
Contratiempos para el bien

Mostrando preocupación por el recogimiento de sus discípulos después de su primera incursión apostólica, el Señor da una lección permanentemente válida para todos aquellos que desean dedicarse a la evangelización.
El hombre fue hecho para Dios, y no Dios para el hombre

La ridícula interpretación farisaica de la ley de Moisés pone en evidencia el error, de funestas consecuencias, que el hombre comete cuando substituye a Dios por las criaturas.
La verdadera unión

La unión de las tres Personas divinas en la Trinidad supera cualquier expectativa de la mente humana. Sin embargo, ésta es la meta hacia la cual tienden nuestros corazones en su deseo de felicidad eterna.
La divina delicadeza

La fuerza y la suavidad son dos cualidades que en el Señor refulgen con un brillo insuperable, en la armonía más completa. Ambas constituyen un arco gótico, cuya ojiva eleva el corazón humano a los más altos niveles.
La gloria de la cruz

Contrariamente a las máximas del mundo, llevadas al paroxismo en los días que vivimos, el divino Redentor nos enseña con palabras y su ejemplo cuál es la única gloria verdadera.