El 6 de agosto, la Congregación de la Madre del Redentor organizó su 47.ª edición anual de las Jornadas Marianas (Ngày Thánh Mẫu) en Carthage, Missouri. Se trata del mayor encuentro de católicos del oeste medio de Estados Unidos, con una asistencia media de entre 80 000 y 100 000 personas. El evento de este año contó con numerosas Santa Misas diarias, conferencias, procesiones y devociones, centradas en la intercesión maternal e infalible de María Santísima.
Heraldos en los «Marian Days»










Los Heraldos del Evangelio tuvieron la oportunidad de participar en estas Jornadas Marianas. En el evento, los sacerdotes y los hermanos misioneros contaban con un puesto en el que se presentaban el carisma y la vida misionera de la Asociación. Para muchos de los católicos vietnamitas se trató de un primer contacto, y el carisma y la espiritualidad les causaron una grata sorpresa.

¡Llegó incluso a tal punto que uno de los hermanos fue entrevistado por el «Vietnamese Catholic News» y algunas personas se ofrecieron para repartir estampitas!



Jornadas Marianas alrededor de la Eucaristía
Cada día se celebraron numerosas Misas, desde las 7 de la mañana hasta la medianoche. En ellas, el sacerdote de los Heraldos del Evangelio concelebró junto con los obispos y otros sacerdotes. También hubo momentos en los que el Santísimo Sacramento permaneció expuesto en adoración eucarística.



Devoción Mariana y Procesión
Como su nombre indica, en este evento hubo numerosas devociones marianas. Una de ellas fue una procesión con la recitación del Santo Rosario en la que participaron todos los fieles. Para ello, se pidió a los Heraldos del Evangelio que encabezaran la procesión mientras se llevaba la imagen de Nuestra Señora de Fátima.





Los fieles también rezaron su consagración a la Virgen, según el método de San Luis María Grignion de Montfort. Una de las principales devociones de los Heraldos del Evangelio.
Hermanos y Hermanas en Cristo
Entre los varios eventos realizados durante estos días, destacó la maravillosa oportunidad de conocer a otros hermanos y hermanas en la vocación pertenecientes a otras congregaciones. Por ejemplo, los de la Congregación de la Madre del Redentor hasta los obispos que vinieron de Vietnam.








